martes, 26 de marzo de 2013

Día 69, 21 de marzo. La policía se defiende: Largo, insustancial e inconcluso.

El Dr. Mariano Maciel, defensor oficial del subcomisario Rolando César Garay, segundo jefe de la comisaría 30ª de la PFA, mostró hoy que ni su estilo ni sus ideas cambiaron mucho desde que defendió, hace ya unos cuantos años, al autor del triple crimen de Floresta, el policía Velaztiqui, aquel que fusiló tres chicos en una estación de servicio el 29 de diciembre de 2001, porque lo ofendió que los muchachos celebraran la imagen en directo, por TV, del cacelorazo contra el presidente Rodríguez Saá, en el momento en que un policía motorizado que cargaba contra los manifestantes fue derribado por los compañeros del SIMECA, que le hicieron probar alguito de su propia medicina. Si entonces su línea de defensa fue la inimputabilidad por "emoción violenta", y alegó que su defendido padecía "stress de batalla" o "neurosis de guerra" por sus "experiencias" como policía durante la dictadura, esta vez el argumento central fue que no había clima hostil, no había hipótesis de conflicto, todo estaba calmo y tranquilo, y, por lo tanto, Garay hizo lo correcto.

Así, explicó, con su habitual énfasis -casi a los gritos, seamos sinceros- que si el subcomisario ordenó mover los patrulleros que estaban cruzados sobre la calzada para correrlos a un costado, fue ¡porque su primera obligación, conforme cierta Orden del Día, era restablecer la circulación vehicular! El pequeño detalle no explicado, es que, a doscientos metros, había decenas de personas ocupando la misma calle, comenzando a retirarse.

"A Garay lo engancharon porque desde el primer día se instaló la tesis de la liberación de zona, con la idea de voltear a todos", dijo indignado, y se quejó de que la fiscalía no se hubiera dado cuenta, aclarando que no le reprochaba lo mismo a nuestra querella, porque, como los manifestantes, "Son de izquierda y ya sabemos lo que piensan de la policía".

Las largas y agotadoras horas que siguieron se destinaron a criticar a todos los testigos, tanto manifestantes como transeúntes, vecinos y periodistas. No se salvó ninguno sin uniforme, todos una reveranda manga de mentirosos, complotados para jorobar a los hombres de azul en general, y al subcomisario de la 30ª en particular. "Esto está todo inflado, es evidente que fue súbito y vertiginoso, por eso los policías no atinaron a hacer nada".

Por el medio de su interminable discurso, decidió que "todos los heridos fueron de carácter leve, después de la primera gresca hubo dos heridos, un par de mujeres (Nancy Jaramillo y María Villalba) con un rasguño en la cara, y Elsa Rodríguez con un golpe en la mano, se habrá resbalado. Y de hecho, al final, cuando Ariel Pintos le mostró la herida al subcomisario, y éste pidió ambulancia, Pintos se fue, se tomó un colectivo y a la hora estaba dando notas a los medios en Callao y Corrientes". Como con otros defensores, dieron ganas de interrupirlo para recordarle que Mariano está muerto, y Elsa todavía en silla de ruedas, pero lo dejamos seguir, porque de nuevo nos tocaba a nosotros: "La Dra. Verdú poco menos hizo un curso de medicina legal para describir la herida de Pintos, y él lo que hizo fue bajarse los lompas (sic) e irse. Pintos dejó de garpe al subcomisario Garay y se fue a mostrarle la herida a Carchak, y después a Callao y Corrientes.Tan grave no estaba...y ¡Garay pedía ambulancia para él!".

Siguió, con una retahíla de repeticiones eterna, argumentando que el "pobre Garay secuestró el proyectil .38 que se comparó con el obtenido en la autopsia", algo que aparentemente deberíamos agradecerle con la impunidad, y no se rpivó de mostrar a fondo su calaña, la misma de su defendido: "A mí también me duele la muerte… pero el médico Wul (militante del PO que trató de asistir a Mariano y viajó con él en la ambulancia) dijo que Mariano moría seguro... no sé qué se reprocha a mi defendido... ¿qué querían que hiciera Garay, llevarles agua para el mate?".

Cuando llegó a la parte del Gran Bonete, tiró para arriba, hacia el comisario de la 30ª, Catalán, al que esta querella pidió que se impute. "Cuando llegó el comisario Catalán, Garay estaba pintado, ya no era responsable". Y también para abajo: "La querella de los heridos dijo que el cabo Ortigoza, que estaba con los manifestantes, era los ojos y oídos de Garay. Ortigoza es un hombre de la brigada, y los que tenemos 30 años acá sabemos lo que es ser de la brigada...".

Desde luego, también usó el mismo argumento falaz de los demás defensores de policías: Si los compañeros atinaron a armar un cordón de seguridad, y tenían algunos palos y gomeras, no estaba desamparados... Así siguió, desde las 10 de la mañana hasta las seis de la tarde... y no terminó. Sigue mañana, a las 10:00.