martes, 11 de diciembre de 2012

Día 47 - La bala de Mariano y la bala de Elsa (11/12)

En la jornada de hoy, empezaron a desfilar los primeros peritos balísticos y criminológicos que intervinieron en las diferentes pericias que se hicieron durante la instrucción, y que determinaron, para preocupación de las defensas, que hubo mucho más que un arma y un tirador en escena.

Fue una audiencia corta y sin grandes novedades, porque el conjunto de las pericias, a pesar de haber sido conducidas por policías y gendarmes, es contundente en lo que interesa a las partes acusadoras: hubo armas de diferentes calibres, hubo varios tiradores, los disparos fueron dirigidos a las personas, y, rebotes o no rebotes, tiraron a matar.

Empezamos con Edgardo Ariel Ríos, licenciado en criminalística y perito balístico, que intervino en dos pericias, una para determinar las posiciones de los tiradores de acuerdo a las declaraciones testimoniales, y otra analizando el proyectil que mató a Mariano.

Seguimos con Matías Damián Romero Ale y terminamos con Juan Andrés Leguiza, ambos de la misma repartición y con la misma preparación.

Todos ratificaron las conclusiones de sus informes, que establecieron que la bala que mató a Mariano y la que hirió a Elsa salieron de la misma arma, y que fueron disparos hechos con un revólver .38, dadas las características de los proyectiles.

En particular, fue contundente la ratificación de que el disparo que casi mató a Elsa fue directo, pues cualquier roce o choque que hubiera tenido en su trayectoria le hubieran restado energía cinética suficiente para llegar a destino con la fuerza suficiente para ingresar violentamente en su cráneo.

Aunque llegó tarde, el abogado Freeland se hizo notar, preguntándole a uno de los peritos qué es una tumbera. Quiso, también, que se le mostraran fotos de un trabajador tercerizado para preguntarle si el caño o palo que lleva en la mano para defenderse puede ser parte de un arma casera, lo que fue rechazado por el tribunal luego de que la fiscalía y las querellas se opusieran.

En este tramo, ya final, de la recepción de la prueba, se nota más que nunca antes la preocupación de las defensas, ya sin aire cuando todavía faltan un par más de metros por correr.