lunes, 19 de noviembre de 2012

Día 41 - Amigos son los amigos... pero no tanto. (19/11)

En la jornada de hoy siguieron declarando policías, que no hicieron más que confirmar cómo funcionó la triple alianza antiobrera el 20 de octubre:

"No hablé con NADIES"

Arrancó la jornada con el comisario Marcelo Omar Repetto, actual jefe de la circunscripción 3ª de la PFA, y, para octubre de 2010, jefe de la delegación Avellaneda.
Contó que habían recibido una orden de servicio previa desde la Dirección de Operaciones ya que se sabía que el 20 los tercerizados iban a manifestarse en Avellaneda. Todo el tiempo enfatizó que su tarea "era de observación e información", cosa de despegarse de todas las decisiones operativas. Reconoció que cuando llegó a la estación Avellaneda, a eso de las 9:00, vio en el andén nº 4 unas 20 personas con pancartas enrolladas, tranquilos, de mediana edad (eran, sabemos, los compañeros del MTR). Sobre el mismo andén que estaba él, hacia la derecha, ya estaba "un grupo de personas con overol de ferroviarios".
Todo el tiempo trató de secundarizar su intervención, argumentando que "estaba en el medio", ya que "el servicio estaba a cargo de Ferroviaria, y abajo, en la calle, era de la bonaerense". 
Mientras dijo que se limitó a seguir a distancia a movilización de los tercerizados, no pudo explicarla contradicción con las modulaciones por trunking, donde se lo oye con claridad informando que la patota de la UF estaba allí "para evitar el corte".
Dijo que no vio personal policial en la estación ni sobre las vías, "ni se entrevistó con nadies de la División Roca", en sus propias palabras. Pese al denodado esfuerzo de la fiscalía por saber para qué estaba ahí, si según sus palabras no tenía que hacer otra cosa que observar, sólo se le pudo sacar que "en un momento era impresionante la lluvia de piedras, se veía gente de arriba tirando piedras en forma incesante, los de abajo no vi si tiraban o no, los de arriba era impresionante, caían sobre chapas, hacían un ruido bárbaro". Luego, dijo, informó a la Dirección de Operaciones que cruzaron a Capital y dio por terminada su tarea.
Apretado por las preguntas, terminó diciendo que a la media hora "escucha como gente que viene cantando por las vías, de adelante, no de Avellaneda, serían unas 20 personas". Luego, vio un grupo que se descolgó de las vías, "para meter presión, calculo" pero como ya no estaban en el ámbito ferroviario, se retiró...
Confrontado con las constancias de la causa, no se hizo cargo de que se pasó el tiempo hablando con el comisario Catalán y el subcomisario Garay de la 30ª, y cerró: "Cuando el grupo de arriba bajó, todos nos saludamos y nos fuimos. Ya no tenía sentido quedarnos". ¿Misión cumplida? 

"Estaban todos para que no se corte la vía"

Lo siguió Adolfo Alfredo de Lucchi, de la Brigada de División Belgrano, que fue citado junto al agente Martínez para impedir el corte. Para desesperación de las defensas de los policías, reconoció que en el lugar había "gente de servicios especiales, no sé si de la Doucad, camiones hidrantes para el lado de Carrefour, uniformados abajo que subieron cuando empezó a caer gente. Había PFA y bonaerense. Móviles y colectivos de provincia".
Describió la columna de manifestantes que caminaba por la calle Bosch, con policía bonaerense atrás y al costado, y también de la federal. "El grupo cruzó para Capital, Martínez y yo nos quedamos atrás, por arriba del terraplén. No cruzamos el Riachuelo. Hubo un altercado, se ve que quisieron subir al terraplén, volvieron para provincia, los bonaerenses los reprimieron y pasaron de nuevo a Capital. No sé si hubo intercambio de piedras porque estaba a 150 metros, por los movimientos me parece que sí. La calle no la veía, me tapaban los árboles. Los bonaerenses los reprimen para mandarlos de nuevo a Capital, escuché escopetazos, calculo que escopetas Batán con posta de goma".
Admitió que fue el comisario Ferreyra quien le avisó que el servicio estaba levantado, por lo que volvió a Constitución. "Estaban todos para que no se corte la vía", confesó. Todos, claro. Patota y policía.

El dúo dinámico

Juan Carlos Velazco y Julio Ángel Fava, cabo y oficial, hacían servicios adicionales en la estación Yrigoyen, custodiando las boleterías y el hall. La declaración de Velazco fue el show del no me acuerdo.
No recuerdo si a la mañana o la tarde, llegaron dos micros naranjas con unas 40 personas, que dijeron que eran ferroviarios y pasaron hacia las vías.
No me acuerdo dónde ni por qué vi un móvil de la 30ª.
No recuerdo por qué mi superior se acercó a unos oficiales jefe, de traje, en la vereda.

Tanto fue el no me acuerdo que la fiscal Jalbert indicó que estaba pensando si pedir que el testigo fuera alojado en la alcaldía para ver si se le agilizaba la memoria. La defensora de Favale, Dra. Hegglin, salió en apoyo de desmemoriado.
A nuestro turno, le preguntamos por qué dijo al inicio que está en disponibilidad, y el hombre contó una inverosímil historia de un accidente de tránsito. Pese a la oposición del defensor de uno de los policías, el juez Bossi manifestó que tenía la misma inquietud.
Acto seguido, llegó su compañero, el oficial Julio Ángel Fava. Peor que su subordinado, arrancó mintiendo con una historia de servicio ferroviario cortado –cosa que nunca sucedió-, tremendas contradicciones en el horario –dijo que llegó a las 14:00, pero vio los micros con la gente de Favale, macaneó que la patota eran ferroviarios que iban a hacer unas reparaciones, y terminó explicando que estaba en el baño, porque tiene problemas de próstata. Sin que nadie le preguntara, ni nos interesara, agregó que "cuando fui al baño me robaron la dentadura, que dejé en la pileta...".
Aunque al principio dijo que no los conocía, al final admitió que vio a los comisarios Mansilla y Ferreyra, y al fallecido subcomisario Premuda sobre las vías. El sainete de dúo dinámico terminó fuera de la sala, cuando, al irse, Fava se abrazó con el comisario Mansilla, el mismo que dijo "apenas conocer". Hombre cariñoso, se ve.

Nuestro viejo conocido

Después de la anodina declaración del subinspector Jorge Eduardo Toncovich, de la Central Operativa de Video, que nada importante aportó, fue el turno del hoy subcomisario Omar Póvolo, que, en 2010, era oficial principal, a cargo de judiciales, de la División Roca.
"La cosa se venía sabiendo", dijo. "En esa época los ferroviarios tercerizados estaban en el tema del blanqueo y la efectivización en el ámbito ferroviario, y recibimos una orden de servicio".
Ratificó que en las zona, había una fuerza de servicios especiales, una de contención y personal de uniforme, todo de la PFA, y los comisarios Ferreyra y Mansilla a cargo de todo el operativo. "La gente caminaba por Bosch, se escucharon estruendos de escopeta cuando quisieron volver hacia provincia, y los bonaerenses los arrearon de vuelta para Capital. Los chicos no fueron voluntariamente, fueron empujados para que se contenga todo del lado de Capital. Era el mismo personal bonaerense que los acompañaba. Era un grupo de combate importante", contó sobre el episodio ocurrido casi al mismo tiempo que la pedrea desde arriba de las vías. Le costó más reconocer que sobre el terraplén, además del personal policial, había un grupo de la Unión Ferroviaria, que admitir que por calle Luján había un par de patrulleros de la 30ª, en forma de cuña, que taponaban la calle, y que se abrieron y la liberaron cuando los manifestantes ya se iban.
"En la policía no hay decisiones propias", aportó cuando se le preguntó si se fue por su decisión o siguiendo órdenes.
Después de un intrascendente interrogatorio del Dr. Freeland, que trató, como siempre, de mezclar peras con manzanas y movilizaciones de trabajadores organizados con espontáneos estallidos de bronca de los agotados usuarios del tren, el oficial Póvolo, el mismo que armó las causas judiciales contra los compañeros de Causa Ferroviaria y el PO; de la lista Bordó y el PTS; de los vendedores ambulantes y la TPR, y del trabajador Daniel "Neno" Abella por pintar "Pedraza asesino" en el hall de Constitución al día siguiente del asesinato, se fue de la sala, sin pena ni gloria.