martes, 16 de octubre de 2012

Día 28 - Severo: “Pedraza es un empresario” (16/10)

“Pedraza es un empresario”

La jornada comenzó con mucha expectativa por la declaración de Enrique Alfonso Severo, ex afiliado de la Lista Verde de la UF y ex empleado jerárquico de Ferrobaires. El hombre cuyo secuestro, hace dos semanas, sacudió al país, comenzó relatando su historia en el ferrocarril, y haciendo eje en la forma violenta en que él y otros 30 empleados de Ferrobaires fueron expulsados, dijo, a punta de pistola en agosto de 2009.

Sobre el 20 de octubre de 2010, contó que se había enterado de la convocatoria a la movilización,y que supo que, el día anterior, hubo una reunión de la UF en el Museo Ferroviario Bonaerense de la calle Güemes al 600, en Avellaneda, lugar donde “siempre que se juntaban era para generar algo, si había que ir a una manifestación, a un acto político, ahí se armaban las bandas”.

Relató el ataque a balazos en su casa la madrugada del día 21, y el hallazgo, luego, de una esquela manuscrita en su buzón, que acusaba a Sánchez, Carnovale, Díaz y otros delegados por el armado del ataque, y señalaba “al de barba candado” como quien disparó contra Mariano, nota que entregó en la fiscalía y está incorporada por lectura. También refrendó el testimonio de Alejandro Benítez, uno de los “arrepentidos” de la patota, cuando recordó que éste le contó a un amigo en común que el 20 de octubre Carnovale lo llamó y le ordenó “Andate a Avellaneda que hay que echar a unos zurdos”.

Como otros testigos vinculados a la Unión Ferroviaria que pasaron por la sala de audiencias, mencionó a los “pesados” que se ocupan de las armas y los partes en el Roca: el apodado “Muqueño”, Saldaña, Hess y Carruega, a los que vinculó a Alberto Trezza, ex funcionario de Ferrocarriles Argentinos, gerente de Ferrobaires y hombre del duhaldismo.

Cerró su testimonio con una verdad de Perogrullo: “Pedraza se convirtió en empresario en los ’90, le entregaron el Belgrano Cargas, maneja la tercerización, dejó miles de ferroviarios en la calle, el gremio no defendió a los trabajadores”.

La amiga.

Susana Rita Planas es abogada laboralista, especializada, según sus dichos, en cooperativismo, y amiga de Graciela Coria de Pedraza desde su adolescencia. Hoy es apoderada del Belgrano Cargas y de la Cooperativa Unión del Mercosur, que ayudó a crear. Desde que se sentó a declarar la acometió una fuerte amnesia sobre el funcionamiento interno de la cooperativa, exhibiendo una inexactitud poco verosímil por su profesión y cargo. Explicable, lógicamente, por su esfuerzo para ayudar a sus amigos.

Así y todo, algo tuvo que decir. Admitió, por ejemplo, que en el consejo directivo de la Cooperativa Unión del Mercosur había varios hombres de la Unión Ferroviaria; que su creación fue “promovida, patrocinada y tutelada” por el sindicato dirigido por Pedraza; que el personal (“los asociados”) eran reclutados de la bolsa de trabajo del gremio y realizaban tareas netamente ferroviarias con un ingreso y beneficios menores que los trabajadores de planta.

También habló de Angel Stafforini, asesor de la cooperativa y tesorero del Belgrano Cargas, al que acompañó en el verano de 2011 a “arreglar una deuda” con el abogado Octavio Aráoz de Lamadrid, que acababa de renunciar a la defensa de Uño para dedicarse a coimear a los camaristas de Casación.

Todo el tiempo intentó pasar por una ingenua sin experiencia, que se sentía desubicada en una audiencia judicial y se olvidaba de hablar al micrófono, mientras trataba de pintar el cuadro de un Pedraza preocupado por los trabajadores, que, junto a su lugarteniente Fernández, “bregaba por el pase a planta de los tercerizados”.

Negó las comunicaciones que se verificaron de sus teléfonos a los de Fernández y Pedraza pocas semanas después del 20 de octubre, y puso la frutilla a la torta de su insustancial testimonio cuando, preguntada sobre el motivo por el que concurrió al tribunal cargada con documentación de la Cooperativa que nadie le había pedido, dijo que sabía, por haber estado presenciando el juicio en jornadas anteriores, que se estaba discutiendo la forma en que cobraban los trabajadores... ¿Una abogada experimentada que no sabe que un testigo no puede presenciar las audiencias antes de declarar? Tan increíble como Pedraza angustiado por la situación de los tercerizados...

¡Quemá esas fotos!

Patricia Alejandra Carabajal era, en 2010, delegada de la UF en el sector Evasión de la estación de Lomas de Zamora. Estuvo, el 20 de octubre por la mañana, en el congreso de la revista Latin Rieles en el anfiteatro del edificio de la Unión Ferroviaria, en la avenida Independencia. Su declaración dejó descolocada a Karina Benemérito, porque, de los pocos detalles que recordó (otra con amnesia galopante), varios se contradijeron con lo que dijo su jefa hace unos días.

No pudo ocultar que el 20 de octubre, desde el mediodía, habló varias veces con “Dani” (Daniel González), desde antes que éste llegara a Avellaneda y varias veces después de los hechos. Trató de negar las docenas de llamados recibidos o efectuados desde su celular a varios delegados de la UF después del ataque, y enmudeció confrontada, por ejemplo, con las 11 llamadas salientes y las 5 entrantes del imputado Alcorcel.

“No conozco a Favale”, dijo instantes antes de que en la gran pantalla de la sala se exhibiera una foto que la muestra riendo a carcajadas en un amigable círculo, con Pablo Díaz de un lado y “Harry” Favale del otro, ataviado con la pechera verde con el logo de la Unión Ferroviaria. Esa foto fue tomada en el acto en el estadio de River el 15 de octubre de 2010, es decir, cinco días antes del asesinato de Mariano.

A $50 el redoblante.

Lucas Matías Lezcano nunca había declarado en la causa. Su nombre surgió de un informe de la empresa proveedora de celulares, que brindó los datos del titular de una línea en la que se registraron casi 70 llamadas desde o hacia el teléfono de Favale el día del ataque, 36 entrantes y 32 salientes, además de detectarse que ambos aparatos estaban a pocos metros de distancia pasado el mediodía del 20 de octubre, en las inmediaciones del Puente Bosch. Desde ese celular, además, a las nueve de la noche salió un mensaje de texto que decía: “Mi amor, no sabés en el bondi que me metí. Estuve con los que mataron a ese muchacho”.

El chico –muy joven- primero trató de desligarse del teléfono, atribuyéndolo a su padre, pero de pronto, espontáneamente, contó que un conocido de Florencio Varela, donde vivió muchos años, le ofreció una changa el 20 de octubre de 2010: le prometió pagarle $50 si llevaba un bombo, redoblante o similar para una manifestación. Lezcano aceptó y llevó dos redoblantes y un repique, con lo que esperaba cobrar $150, a la cita en la avenida Monteverde, por donde un micro lo iba a pasar a buscar. Su amigo “Chavo” no estaba en el ómnibus, pero el chofer le ratificó el trato. “El colectivo estaba lleno, eran todos de Varela, y bajamos en la estación Yrigoyen. Me dijeron que no bajara los instrumentos, había que caminar por las vías, me dijeron que era un corte de vías. Llegamos donde estaban esperando los ferroviarios, que nos recibieron con aplausos. ‘Ahí vienen, vamos, vamos bajemos ahora’ gritaban cuando nos vieron, corte como que nos estaban esperando”. Dijo que entonces casi todos bajaron hacia la calle, y unos pocos se quedaron, como él, sobre el terraplén. Preguntó qué pasaba si venía la policía, que estaba a unos pocos metros, cerca del puente de hierro. “Los ferroviarios decían que no pasaba nada, que la policía no iba a intervenir. Y no intervino”.

El grupo que bajó, cargando piedras de las vías en las manos, volvió al rato, y los que habían llegado con él corrieron de regreso al micro. En el viaje de vuelta, estaban todos eufóricos, haciendo comentarios como “¡¿Viste cómo les dimos?!”.

Cuando se le mostró en la pantalla el video filmado por la policía, que registró el arribo del grupo liderado por Favale, no sólo reconoció a sus compañeros de viaje. Se identificó a sí mismo caminando por la vía, con una remera azul con una raya blanca y bermudas claras.

Terminó admitiendo que, después de enterarse por la televisión que había un muerto, le contó a su novia dónde había estado.

Nunca le pagaron los $150, pero, de estar desocupado, logró, por recomendación de un delegado de la UOCRA de Lomas de Zamora, entrar a trabajar... en la empresa Herso SA, que terceriza tareas de mantenimiento de las vías para el Roca.