lunes, 15 de octubre de 2012

Día 27 -"Mientras nos atacaban gritaban `Aguante Pedraza, aguante la Verde, aguante la UOCRA" (15/10)


1. Burócratas y empresarios en el coffee break2. 
2."Lo que menos quería era perder mi trabajo"
3. "Mariano saltaba y cantaba `¡Unidad de los trabajadores....!'"


Burócratas y empresarios en el coffee break

Los primeros cinco testigos de hoy, todos ellos empleados jerárquicos o directivos de algunas de las empresas que se vienen enriqueciendo con la explotación de los trabajadores ferroviarios, y que disparan al cielo sus beneficios con el recurso de la tercerización, no pudieron ocultar hoy su afinidad con los burócratas de la Unión Ferroviaria, ni disimular sus comunes intereses, compartidos con los funcionarios del área.

Roberto Pedro Menón, Eduardo José Pereyra, José Ernesto Scacchi, Carlos Ricardo Forli y Joaquín Arturo Acuña trabajan o trabajaron para el Belgrano Cargas, para Metrovías, para TBA, y, por supuesto, para UGOFE.

Uno era el contador que se encargaba de las cuestiones impositivas de las empresas tercerizadoras de Ferrocarriles Argentinos, cuyo personal fue incorporado al Belgrano Cargas en 2002, pero que siguieron existiendo formalmente "porque no se las había dado de baja, no sé porqué", explicó Menón. Contó que en el edificio de San José 583, propiedad de la esposa de Pedraza, Graciela Coria, funcionaban oficinas del Belgrano Cargas, como la suya, y también la cooperativa Unión del Mercosur, dirigida por Silvia Coria (cuñada de Pedraza); su hijo Mauricio Sorrón y su sobrino, Maximiliano Pedraza, que compartían el ascensor con el tesorero del Belgrano Cargas, hoy procesado en la causa coimas, Ángel Stafforini.

Pereyra, Forli y Acuña integraban el comité gerencial de UGOFE. Scacchi era el gerente general del San Martín y el Belgrano Sur. Los cuatro estuvieron en el recién inaugurado auditorio del edificio de la Unión Ferroviaria, en la avenida Independencia, el 20 de octubre a la mañana, para el congreso anual que convoca la revista Latin Rieles, donde se entrecruzaron en los paneles de apertura y exposición con el jefe sindical Pedraza y el secretario de Transporte Schiavi. Una linda foto de la triple alianza antiobrera que asesinó a Mariano, que compartía un ameno coffee break al mismo tiempo que la patota comenzaba a hostigar, desde arriba del terraplén, a la columna de manifestantes.

Todos reconocieron que sabían, por lo menos desde el día anterior, que los tercerizados, apoyados por partidos y organizaciones de izquierda, iban a intentar un corte de vías en Avellaneda. Habían convocado un "Comité de Emergencia", habían dado aviso al gobierno nacional, a través del ministerio de Planificación, y habían comprometido la presencia de medio centenar de policías. También habían ordenado a sus abogados que fueran al juzgado federal de Quilmes, para presentar una denuncia contra los manifestantes apenas se produjera el corte.

Pero esa denuncia no se presentó nunca, porque prosperó el otro plan, el de mandar a la patota para impedir el corte...

Todos dieron confusas explicaciones sobre cómo y para qué se recurría al mecanismo de la tercerización, sin reconocer, claro está, que era la manera más fácil de aumentar las ganancias compartidas de las empresas, la burocracia y el estado. Todos se refirieron a Pedraza, Fernández o Pablo Díaz con el respeto con que se habla de un socio, aunque tratando de mantener la distancia que impone la caída en desgracia que ellos aún logran eludir.

Todos tuvieron que hablar de los 66 millones mensuales de subsidios, y de los "honorarios" para UGOFE del 6% de ese total... una verdadera ganga, si se suman los "ahorros" gracias al pago de sueldos de miseria a los "socios de las cooperativas" o de los empleados de las otras tercerizadoras, por hacer el mismo trabajo que los ferroviarios del planta permanente.

Todos, en fin, debieron admitir que la secretaría de Transportes sólo autorizo los pases a planta permanente de esos trabajadores "después que pasó lo que pasó", como dijo uno de ellos, es decir, después que el asesinato de Mariano develó el plan criminal conjunto.

"Lo que menos quería era perder mi trabajo"

Marcelo Alejandro Hernandorena, ferroviario que trabaja en los Talleres de Escalada, nunca declaró en la instrucción. Se lo citó porque su teléfono celular formaba parte de la misma flota de Nextel que el de Gustavo Alcorcel, uno de los imputados. Pero, apenas entró en la sala, todos lo reconocimos: es la persona que aparece en los videos de la policía federal caminando junto a Favale sobre las vías, con una gaseosa en la mano, cuando el grupo de barras bravas se acerca al Puente Bosch desde la estación Yrigoyen.

Muy a su pesar, contó que esa mañana estaba haciendo un trámite personal en Temperley cuando Alcorcel lo llamó a su radio y le dijo que "tenía que presentarse". Aunque trató de mantenerse al margen, como un mero espectador que llegó caminando de Avellaneda por arriba de la vía y siguió de largo a Yrigoyen a comprar unas gaseosas, terminó admitiendo que bajó el terraplén junto con los demás, y corrió por la calle Luján hacia los manifestantes que se retiraban.

"Había mucha gente arriba y abajo de las vías y también policías federales, abajo y arriba. Abajo había patrulleros parados. Los de arriba de las vías eran ferroviarios, los de abajo eran tercerizados, algunos tenían ropa de trabajo azul con cintas refractarias y la leyenda HERSO", contó. "Me fui a comprar una gaseosa a la estación y vi que llegaron unos chicos, unos 20 o 30, que se vinieron para donde estábamos, no los conocía, no saludé a nadie", dijo. Pero el video lo mostró crudamente al lado de Favale, dándole la mano, compartiendo la gaseosa con los "chicos", a la par de Alcorcel.

El presidente del tribunal quiso saber por qué fue. "Yo lo que menos quería era perder mi trabajo", admitió. Y luego, a preguntas nuestras, reafirmó: "Ya me echaron de otro trabajo porque no fui a una marcha de la UOM". Terminó contando que "al bajar había dos patrulleros que cortaban la calle, pero no impidieron que pasáramos, de hecho se pasó. Era un descontrol, un kilombo".

"Mariano saltaba y cantaba '¡Unidad, de los trabajadores....!'"

Pablo Daniel Chamorro, militante del MPR Quebracho y la CTD Aníbal Verón ratificó el relato hecho hace unos días por su compañera Dora. "Unos días antes fuimos convocados por un compañero de Fogoneros a una reunión con los tercerizados, donde había otras organizaciones, PO, MTR, Sitraic, etc. Los tercerizados contaron su situación y que querían iniciar otro plan de lucha. Nos comprometimos a acompañarlos", dijo. Así, con unos 60 o 70 de sus compañeros fueron a Avellaneda el 20.

"Había mucha policía, teníamos dos patrulleros atrás, unos 10 policías al costado y otros 10 o 12 de infantería. Arriba del terraplén iba la patota, todos hombres, nos gritaban `los vamos a matar, piqueteros de mierda'", y luego, lo que ya escuchamos de todos los compañeros que fueron declarando: "La patota nos tiró piedras, respondimos para que los compañeros pudieran doblar y seguir por la calle, eran unos cascotazos tremendos, hubo varios lastimados. Retrocedimos hacia Vélez Sársfield unas dos cuadras, hasta un puesto de choripán donde nos refrescamos, comimos algo, e hicimos una asamblea. Decidimos retirarnos y convocar otra actividad con más organizaciones. Aguantamos un momento porque vino un medio de prensa, C5N, hicimos unas entrevistas, y cuando nos íbamos vemos que la patota bajaba del terraplén a dos cuadras de distancia".

"Se pusieron en línea unos 30 compañeros para un cordón, con los palos y gomeras para defendernos, yo estaba atrás rompiendo piedras para que pudieran tirar. Atrás mío, a un metro, estaba Mariano, yo no sabía como se llamaba entonces, saltando y gritando `Unidad de los trabajadores... y al que no le gusta...'. Vi un tipo cuerpudo, con remera azul oscuro, que se apoyó en un auto rojo y disparó varias veces... escuché como 10 o 12 disparos. Cuando ese tipo disparó giré y lo vi al compañero que cae".

Pablo retrocedió para ayudarlo. Ya estaba José Tejeda, del SITRAIC, sosteniéndolo. Luego llegó Dora con la noticia de la herida de Elsa, y en la ambulancia vio a Nelson, con su pierna sangrando.

"Mientras nos atacaban gritaban `Aguante Pedraza, aguante la Verde, aguante la UOCRA", remató Pablo. Y otra vez hubo que explicarle al abogado del Gallego Fernández que una cosa es la burocracia de la UOCRA y otra la democracia del SITRAIC.