martes, 9 de octubre de 2012

Día 25 - “Zurdos sucios, muertos de hambre, ya matamos a uno” (9/10)

“Puede que nos ensuciemos porque estamos en la calle”, dijo Nancy Arancibia Jaramillo, militante del Polo Obrero cuando recordó, en la audiencia del 9 de octubre, los gritos de la patota de la Unión Ferroviaria, “pero cuando llegamos a casa nos bañamos y quedamos limpitos”...

Nancy, junto a Elsa Rodríguez, recibió los piedrazos del grupo de choque a las órdenes de Pablo Díaz al pie del Puente Bosch, y fue herida en la cabeza. Su imagen con el rostro surcado de hilos de sangre aparece en varios de los videos incorporados al debate.

Ya desde temprano, cuando llegó sola a la estación Avellaneda del FFCC Roca para sumarse a la movilización con los trabajadores tercerizados, Nancy advirtió el clima enrarecido, con muchos policías de uniforme y de civil, y muchísimos más individuos que comentaban entre ellos “Hoy no va a haber corte”.

Como varios de sus compañeros en las jornadas anteriores, y como su propia nuera, Verónica Viviana Silva, que declaró primera por la mañana, Nancy contó que cuando la columna de militantes y tercerizados comenzó a marchar paralela a las vías, con la patota hostigándolos con toda clase de insultos desde lo alto del terraplén, los referentes fueron bien expresos: “No contestemos, no insultemos, cantemos las consignas”.

Su relato se fue entrelazando con todos los que ya hemos oído de compañeros del PO, del Polo, del MTR, de Ademys, del Sitraic. Habló de los cascotazos cuando creyeron que podían subir a las vías, y apareció la patota, que instantes antes no se veía. Contó cómo ella, Elsa y otras compañeras quedaron aisladas entre los piedrazos de la patota y los disparos de la policía, y sus compañeros las rescataron, interponiéndose para que cesaran los balazos de goma. Relató el rato de descanso y balance en la parrillita al paso, mientras asistían a los heridos, como ella y Elsa; la decisión consensuada de desconcentrar hacia la avenida, y el ataque furioso.

“Los vi bajar corriendo como animales, y le dije a la chica del canal [Gabriela Carchak, de C5N] que le había hecho una nota a Elsa, que no apagara la cámara, que esos nos mataban. Llenaban la calle... me acuerdo del que tenía un cuello ortopédico que corría y gritaba [Daniel González, de la UF] ... El compañero que llevaba al hombro el bolso con los palos lo tiro al piso y los sacaron para hacer un cordón.. yo me perdí de mi nuera, me fui de nuevo para atrás y lo vi a Mariano que retrocedía, se agarraba así ... lo llamé y no me contestó... se fue cayendo sentadito... pensé que era un desmayo, le dábamos aire, vino María [M. Wenceslada Villalba] que lo acostó, otros compañeros se acercaron... levantaron la remera y vimos tremendo agujero... se nos moría...”.

El presidente del tribunal tuvo que ordenar un cuarto intermedio para que se aflojara la tensión que fue creciendo a lo largo del testimonio que brotaba desde la tripa de la compañera, con los ojos llenos de lágrimas, y tanta, tanta bronca. Unos minutos después, Nancy continuó contando que vio a Nelson Aguirre y a Ariel Pintos heridos.

“Los que fueron a golpearnos no creo que sean trabajadores”, dijo con la naturalidad de quien, con conciencia de clase, no confunde al que defiende los intereses del enemigo. Tampoco se confundió Nancy con las tretas del abogado Freeland, que volvió a la carga con uno de sus recursos favoritos desde que se inició el debate: “¿Ud. sabe que cortar vías es un delito?”.

Matar obreros no, para el atildado letrado y su defendido Fernández.

Después del mediodía, declaró Andrea de Yulis, ex mujer de un ferroviario que siguió viviendo, después de su separación, en una de las “casas ferroviarias” de Hornos 97. Desde adentro, con años de conocimiento de los movimientos de Constitución y del Roca, la mujer habló de los afiliados de la UF que reconoció cuando vio las imágenes de Barracas en la televisión, como Daniel González y Alejandro Benítez –el testigo aportado por el intendente “Barba” Gutiérrez-, y de la frecuencia con que circulaban armas en el sector Encomiendas, arriba del gimnasio del “testigo protegido”, donde había visto dos o tres veces, antes de octubre de 2010, a Favale.

Habló de los otros “pesados” que no están imputados, a los que ya hicieron mención otros testigos, como el “Chuli” Carruega, “Beto”, Saldaña, Barreto y otros.

Después de los ya aburridos, por reiterados, planteos de los defensores por falsos testimonios y falsedades ideológicas varias, llegó el último testigo de la jornada, Guillermo Augusto Harvey, quien se encontraba en 2010 a cargo del área de Recursos Humanos de la Unidad Ejecutora del Programa Ferroviario Provincial (Ferrobaires). Explicó que, cuando se creó Ferrobaires en 1993, la Ejecutora “heredó” el personal de planta permanente de Ferrocarriles Argentinos, bajo los convenios de la UF, La Fraternidad, Señaleros y el gremio de Personal de Dirección, pero, poco a poco, fue creciendo la planta transitoria, hasta llegar a igual número de contratados que de planta permanente, y dio algunos detalles sobre el manejo sindical de la burocracia.