viernes, 5 de octubre de 2012

Día 24 - Jornada bisagra (4/10)

No sólo por la desaparición-aparición del testigo Alfonso Severo, la de ayer fue una jornada bisagra en el desarrollo del juicio. También, porque cierra el capítulo de la autoría y responsabilidad de la patota y de la policía en el ataque criminal al tiempo que despejó el camino, para demostrar que el móvil del crimen fue inspirado en los niveles más altos de la Unión Ferroviaria comandada por José Pedraza y Juan Carlos Fernández.

En un clima enrarecido por la noticia de la desaparición del testigo Severo, el mismo que dio cuenta oportunamente de la existencia de armas en Constitución y en el Museo Ferroviario, el que reconoció que fueron citados el día 19 de Octubre de 2010 para planear la movida criminal, el que involucra a Pedraza y Fernández en los negociados más suculentos de la explotación ferroviaria, debía declarar también el testigo José "Cacho" Andino, compañero del MTR de Florencio Varela, quien días antes de la desaparición de Alfonso Severo, sufrió las amenazas de dos tipos armados en una moto roja a pocas cuadras de su casa.

Estos episodios pintan a las claras la sensación que impera en el juicio: los patoteros y la policía quedaron ampliamente comprometidos en los roles que desempeñaron en el crimen (el relato de los testigos es contundente) y ahora la desesperación gana a quienes lo inspiraron e instigaron.

"Por qué no empezamos ahora?"
Resueltas cuestiones previas, como tecnicismos sobre la participación de fiscales adjuntos y la incorporación de notas periodísticas , inició el desfile de testimonios, el compañero Osvaldo Vazquez, del MTR Teresa Rodriguez. Con precisión y certeza, refirió desde "las raras charlas que sostenían los de la UF con Pablo Díaz y dos comisarios de handy y traje (Mansilla y Ferreyra) sobre las vías, momentos antes de iniciarse la movilización". Dijo que cuando los de la UF se encolumnaban para copar el andén, pasaron cerca de él y se decían "¿Por qué no empezamos ahora?", en clara amenaza encubierta de que venían para aleccionar.
Contó que vio a un camarógrafo con la cámara al hombro acompañando a los de la UF, cómo debieron replegarse ante el primer ataque con una fenomenal pedrada desde las vías, cómo se pusieron a resguardo, cómo debieron socorrer a los compañeros heridos, y cómo la policía facilitó el ataque final de la patota al correr los patrulleros que al principio se interponían. Vio a un tirador con arma de fuego en su cintura, escuchó los disparos y también vio cómo se le trababa el arma y la oportunidad para correrlos y obligarlos a retroceder. Los patoteros tiraron tiros y después corrieron otra vez hacia dónde estaban los patrulleros. Explicó claramente cómo se garantiza la autodefensa de los movilizados, que se hace para repeler las agresiones y garantizar que los compañeros puedan retirarse sin daños.
La histeria que empezaba a ganar al Dr. Freeland, abogado de Fernández, no pudo conmover la precisión y certeza con la que el compañero Vazquez sepultó cualquier excusa defensista.

"Quién carajo te dijo que viste una escopeta!?"
Fue el turno entonces del compañero Jose "Cacho" Andino. Refirió lo mismo que Vazquez, pero por su ubicación distinta al tiempo del ataque final de la patota, además de los tiros que escuchó, vio a uno que portaba una escopeta, dando cuenta de la existencia de varios tiradores. Se quebró cuando recordó que volvió y encontró a Mariano convulsivando y recobró energía para recordar que la policía movió sus patrulleros para facilitar la corrida de los agresores. Soportó la desbocadas preguntas del abogado de Fernández y reconoció en vídeos y fotografías que se le exhibieron, a los imputados.
A preguntas de nuestra querella, contó que hace un par de días, bajando del colectivo a cuadras de su casa en Varela, fue interceptado por dos tipos que venían en una moto roja y concretamente lo amenazaron "Ni tu vieja te va a reconocer de cómo te vamos a dar", "¿quién carajo te dijo que viste una escopeta?" siendo esa la mayor preocupación de los sicarios. Supo que esa moto merodeó minutos antes su casa, hizo la denuncia y resguardado por muchos militantes de su organización vino al juicio para dar su valiente testimonio.


"No me gusta que se rían de mi"

Siguió la declaración de Leonardo Franzín, tiene 16 años de trabajador ferroviario de los Talleres de Remedios de Escalada y es militante de la Agrupación Causa Ferroviaria. Contó con detalle y pormenorizadamente, cómo es el sistema de aprietes y presiones que sufren los trabajadores para ir a actos y movidas necesarias para la burocracia sindical y para la empresa.
Que esas convocatoria siempre son difusas, "ir a un acto", "impedir un corte", formuladas por el imputado Alcorel y otros delegados afines. Casi 100 compañeros de trabajo salieron ese día salteando el trámite interno que debe hacerse para salir, lo que demuestra la alta complicidad de la empresa UGOFE "que tenía interes en reprimir" según dijo.
Contó que él se quedó trabajando y que cuando volvieron sus compañeros el clima era tenso, con varios trabajadores temerosos y evidentemente presionados por la convocatoria y el resultado.
Después contó como es el manejo en el taller por parte de la Unión Ferroviaria dónde Pablo Díaz que es el principal delegado e integrante de la comisión de reclamos, responde verticalmente a lo que ordenan Pedraza y Fernández. Que por muchos años no se convocaban elecciones de delegados, que cuando se presentaron en dos oportunidades su lista ganó en talleres pero como impera la lista sábana no accedieron. Que el tema de los tercerizados es responsabilidad de la UF pues esa organización sindical "accedía, permitía y fogoneaba la tercerización laboral en el ferrocarril ", sobremanera porque Pedraza maneja la cooperativa Unión Mercosur que es " la más escandalosa implementación de la tercerización", sostenida por el subsidio estatal a través de la Secretaría de Transporte. "Los tercerizados son algo más de 1000 sólo en el Roca" lo que da una idea del negocio.
Momento cumbre de su relato: dijo que entendía que el sindicato por cuestión de principios  cuestión ética, no podía ser al mismo tiempo una empresa. El abogado Freeland, defensor del sindicalista-empresario Fernandez, quiso replicarle. Se generó un intercambio que evidenció la ignorancia del abogado respecto de esas cuestiones provocando la risa del público. La histeria del letrado pudo más y soltó un "No me gusta que se rían de mí", es el mismo que con petulancia y desprecio interroga a los testigos que ayer lo tuvieron a maltraer.
En otro pasaje, el defensor de Pablo Díaz intentó desmerecer la lucha del testigo reprochando su aparente escasa representatividad, lo que mereció un fuerte cruce de nuestros compañeros abogados querellantes en los siguientes términos: "¿Desde cuándo el reproche por ser minoría legitima el crimen de un militante?" Con lo que finalizó el valioso testimonio.

No hablo con Fernández, pero...

Terminó la jornada con un testigo poco menos que curioso. Juan Ramon Molina. Ferroviario de los talleres de Escalada. Que contó sobre su temor ante las convocatorias, el temor generalizado de cuando los obligan a ir bajo amenazas de desprotección gremial. Que fueron ellos quienes atacaron a los movilizados al punto de haber recibido un piedrazo en su espalda tirado desde su propio grupo, y que retrató a Favale como el tirador proveniente del grupo que parecía venir de un partido de fútbol.
Que a su vez, dijo claramente que los "los policías nos dejaron pasar a nosotros y una vez que nosotros estuvimos bien, recién ahí taparon la calle". Finalmente, dijo que al otro día pidió explicaciones y que le ofrecieron un abogado.
No reconoció haber tenido vínculo con el imputado Fernandez después de haber ido a declarar la Fiscalía, pero hay una escucha que lo desmiente, y esa parece ser la razón por la que no recordó algunas otras cosas que sí dijo en la instrucción y que comprometen a Pablo Díaz, el hombre de Pedraza y Fernandez en las vías.

Una etapa prácticamente se ha consumado, los hechos han quedado retratados tal como los denunciamos siempre. La patota y la policía operando juntos en el ataque a los tercerizados, responsables inmediatos del asesinato y las lesiones de nuestros compañeros. Vamos de lleno sobre la autoría y responsabilidad de los inspiradores. Móvil del plan común criminal. Piezas que encajan en el rompecabezas de la Triple Alianza Antiobrera.