viernes, 7 de septiembre de 2012

Día 13-El funcionamiento de la burocracia (6/09)

Como el martes pasado, para este jueves declaró otro testigo protegido, Claudio Abel Díaz, afiliado, como Benítez, a la Unión Ferroviaria, e integrante del grupo de choque convocado para aleccionar los tercerizados y la izquierda. Antes de que entrara el testigo, se repitieron los intentos de las defensas por impugnar el procedimiento, objetando que los testigos protegidos comparecen caracterizados, con gorras y lentes para disimular sus rasgos. Rechazado el planteo por el ytribunal, ingresó Díaz, que contó que era guarda del tren desde la época de la empresa Metropolitano, y que se afilió a la Unión Ferroviaria unos años después porque había rumores de despidos para los que no fueran sus integrantes. Relató que el 20 de octubre de 2010 lo llamó el "Tano" Carnevale, igual que a Benítez, para que fuera a Avellaneda porque iba a haber una movilización o corte. Cuando terminó su trámite, fue a Constitución, donde, a eso de las 12 o 12 y media, encontro a otro guarda, Gabriel Sánchez, que le dijo que lo esperara e iban en auto.

En el camino, Sánchez -uno de los imputados- sacó una bolsa de nylon de la guantera y le mostró un revólver. "Traje el juguete", le dijo, “por las dudas, si se complica de alguna forma tengo que salir”. Díaz sostuvo que se sorprendió, pero, al llegar a la estación Irigoyen, no advirtió si Sánchez bajaba el arma de auto, ya que él estaba distraído llamando de nuevo a Carnevale, para que le dijera dónde estaban.

Siguiendo las indicaciones de Carnevale, ambos caminaron por la vía hasta el puente, donde había gente de los talleres de Escalada. Preguntó por el "Tano" y le señalaron que había bajado el terraplén, donde había unas 50 personas más, varias de las cuales no eran ferroviarios. “Vamos, vamos a correrlos”, agitaba el Tano, junto con otros, respecto de la gente que se veía a más de 150 metros de distancia. En la corrida, de la que el testigo participó, le llamó la atención que, aunque había policías contra las paredes y un par de móviles, sólo contemplaban la escena lo más alejados que podían.

Preocupado por minimizar su rol en el ataque, Díaz sostuvo que se apartó hacia un ábol, y recibio una "pedrada o tuercazo" en la cabeza, que le hizo un corte, por lo que volvió hacia las vías. En el camino vio un camión hidrante y fuerzas de infantería que se dirigían a cerrar el aso de los tercerizados, sin meterse con la patota, a la que rodearon cuidadosamente. Unos minutos después, cuando todo el grupo atacante regresó, Daniel González (el hombre del cuello ortopédico) lo llevó al hospital Argerich por orden de Pablo Díaz, que había consultado con otra persona por teléfono o radio (el Gallego Fernández, según indican los cruces telefónicos).

Díaz contó que también fue con ellos otro individuo, cuya descripción coincide con el patotero Uño, aunque su memoria le jugó un truco: como seguramente asoció ese apellido a la mano cuando lo oyó en la guardia del hospital, lo que recuerda es "Garra"... En el Argerich, la guardia estaba desbordada (habían ingresado Mariano, Elsa, Nelson y otros heridos), de manera que González volvió a consultarpor teléfono, y los llevó al médico de la empresa y luego fue a la obra social. En ese camino, Daniel González les dijo que no hablaran con nadie de lo ocurrido, porque "se pudrió todo".

Díaz dijo que, en los días siguientes, de licencia por indicación del médico de UGOFE, se fue preocupando a medida que vio por televisión el alcance del hecho en el que había participado. Por eso, cuando lo llamó Germán Aguirre, un empleado que había sido intergante de la comisión de relamos de la UF, pero ahora quería armar una lista opositora, confió en él porque no respondía a la línea oficial, y le permitió que pasara su teléfono a la policía, que poco despues lo contactó para llevarlo a declarar en la fiscalía.

Más importantes que las precisiones sobre el ataque, fueron algunas definiciones sobre el funcionamiento de la burocracia sindical de los ferrocarriles:

"Todas las decisiones había que consultarlas con Pablo, arriba de él estaba el Gallego Fernández, el último escalón del Roca, y el nexo con Independencia", dijo, aludiendo a Independencia 2880, sede de la Unión Ferroviaria.

"El sindicato le dice a la empresa a quiénes hay que desafectar para ir a las movilizaciones de la UF. El que maneja los ingresos y dice quién entra a trabajar en la empresa es el gremio".

"Yo me afilié porque hace unos años corrió la bola de que iban a despedir a los no afiliados".

"A los delegados no los eligen los tabajadores, los pone el gremio, y la mayoría de las veces hubo lista única".

"Los tercerizados reclamaban que a igualdad de trabajo se diera igualdad de sueldo, y el pase a planta permanente. Se decía que ganaban muchísimo menos".

Finalmente, ya por la tade, el testigo vio los vdeos policiales y periodísticos del 20 de octubre de 2010 y señaló a quienes pudo reconocer.

Después, la defensa del imputado Gabriel Sánchez, (a) El Payaso, solicitó un careo entre su cliente y Díaz, que, en los términos que fue planteado, fue rechazado por el tribunal. Sánchez intentó, entonces, una mini declaración testimonial, sin preguntas más que las del tribunal, para "contar su verdad". Se limitó a negar que tuviera un arma, y a tratar de desacreditar al testigo.

Para cerrar la jornada, declaró el comisario Jorge Omar Antoniuk, que era el jefe de la División Central Operativa de Video en octubre de 2010 y que complicó a los policías, espec ialmente al comisario Ferreyra y al cabo Villalba.