martes, 28 de agosto de 2012

Día 9 - "Corrieron los patrulleros" (28/8)

"Desde que llegué, apenas pasadas las 12:00, hasta el final, el subcomisario Garay me dio sólo dos órdenes", dijo el actual inspector Sergio Domínguez -lo ascendieron el mes pasado- cuando le preguntamos por las directivas que recibió en Barracas el 20 de octubre de 2010. "Primero, la orden fue permanecer en observación. Y después que el grupo que estaba sobre la vía bajó y nos pasó corriendo, la orden fue avanzar con cuidado de nuestra integridad física".

Ese día, el entonces subinspector Domínguez entró en servicio a las 12:00, y fue desplazado al puente Bosch a cargo del móvil 130, con el agente Durán. Contó que vio un grupo de unos 150 hombres sobre las vías, algunos con ropa de ferroviarios, y otro grupo de unas 60 a 70 personas a unos 200 metros, con pancartas. Cuando ese grupo ya se iba hacia Vélez Sarsfield, nos 40 minutos después, dijo, se produjo el ataque.

Frente a ese tramo aparentemente conservado de la memoria, se destacó la falta de recuerdo de todo lo demás, especialmente lo vinculado con la fuerza a la que pertenece, y a su jefe, el subcomisario Garay, uno de los imputados. El pobre Domínguez no pudo recordar dónde dejó el móvil que tenía a su cargo; dónde estaban los otros patrulleros; si los vehículos se movieron en ese lapso de una hora o más... debe ser el stress laboral...

Sus recuerdos saltaron directamente al momento posterior al ataque, cuando uno de los periodistas de C5N le dijo que había heridos de bala, y un vecino le contó que había visto a uno de los ferroviarios parapetado en una pared, y disparando un arma de fuego. Unos momentos antes, contó, un pequeño grupo de manifestantes se acercó a la policía, diciendo a los gritos que había heridos, y uno de ellos se bajó los pantalones y le mostró algo al subcomisario (era Ariel Pintos, uno de los tercerizados, que le mostró al subcomisario su herida de bala en la pierna).

Hubo que leerle, a instancias de la fiscal, parte de su declaración en la instrucción para que el desmemoriado recordara que, antes del ataque, vio unos 30 hombres que se sumaron al grupo de ferroviarios, y que, después de los hechos, fueron tres los testigos que entrevistó, que le hablaron, también, de cómo la patota recogió vainas del suelo antes de retirarse.

Luego le tocó el turno al suboficial escribiente Luis Humberto Coronel, también de la comisaría 30ª. Si el anterior fue desmemoriado, éste admiró por su capacidad de expresarse con menos de 150 vocablos. Recordó, sin embargo, que eran unos 100 a 150 los que estaban sobre las vías, y que los compañeros se iban ya, a más de 200 o 300 metros. Agregó que, junto a la patota, vio a policías de la División Roca que conocía, ya que hizo adicionales en el ferrocaril, y a un grupo de infantería que sólo se mostró cuando todo hubo terminado.

Finalmente, y como para romper la racha de desmemoria, declaró el sargento José Alberto Ortigoza, de la brigada de la comisaría 30ª, que fue comisionado, apenas llegó, para acercarse a los manifestantes y servir de enlace con ellos. Por lo tanto, vio los hechos desde la esquina de Santa Elena y Luján, a metros de la parrilla al paso donde ellos se detuvieron. "El panorama era normal. Me acerqué a Luján y Santa Elena, donde estaba un grupo de manifestantes, para preguntarles qué iban a hacer. Me acerqué a uno de los referentes, un tal Eduardo (Eduardo "Chiquito" Belliboni", que relató en su declaración que habló con el policía). Él me dijo que iban a hacer una asamblea para decidir cómo seguía, así que me aparté unos 15 o 20 metros por Santa Elena. Le avisé al subcomisario como a la media hora, luego se acercaron de un medio, primero pensé que era TN, pero era C5N, y le avisé tambien al subcomisario. Los manifestantes eran unos 50, muchas mujeres, chicos, adolescentes. Hicieron notas con los periodistas y me avisaron que se iban, encolumnaron y empezaron a marchar para Vélez Sársfield. Cuando esta gente empieza a caminar, yo me acerco a la esquina y veo gente que viene corriendo desde las vías. Le dije al periodista "correte" y yo me corrí para atrás. Sobre la calle Santa Elena había un grupo de unos tres efectivos de civil de la División Roca, me quedé con ellos. En eso unos 6 del grupo que corría desde las vías se viene a increparnos, gritaban "esos son zurdos, vamos a darle”. “Pará que somos poli” dijo uno de la División Roca, y uno de los que corría lo reconoció, y se fueron. Enseguida me asomé a la esquina, caían todo tipo de objetos contundentes y sonaban las alarmas de los autos. Retrocedí por Santa Elena y dí la vuelta por la calle Villarino, y ahí me crucé con el comisario Catalán, y subí a su auto. Escuché que ya modulaban en la radioque había una persona herida en Perdriel y Luján. Cuando llegamos no había nadie. El comisario me mandó por Osvaldo Cruz a ver si los manifestantes se abrieron por ahí, pero recién los vi sobre Vélez Sarsfield, en la parada del colectivo".

Agregó Ortigoza que, al principio, los patrulleros estaban colocados sobre Luján, cortando el tránsito, cruzados. Pero más adelante, cuando estaba en la calle Santa Elena con los manifestantes, vio que los habían corrido, y estaban a los lados, a 45º.

Pruebas al canto, desde los propios uniformes se confirma que se trató de un plan criminal común, donde cada cual tuvo una tarea a su cargo.